Una festividad religiosa con enorme arraigo popular en Nicaragua es La Purísima, conocida también como La Gritería.

De esta forma, el pueblo nicaragüense celebra a la Virgen María en su privilegio de su Inmaculada Concepción. Esta celebración es de origen andaluz y se devoción creció a inicios de la vida colonial del país.

Se celebra cada siete de diciembre, a partir de las seis de la tarde. Fue traída a Nicaragua por la Orden de los Frailes Franciscanos, quienes le dieron su propio estilo de manifestación. Su culto comenzó en el Realejo, (Puerto de la Posesión) después llega a El Viejo (Tezoatega) Chinandega, León, Granada y se extiende muy rápidamente hacia todos los departamentos ubicados sobre la costa del océano Pacífico.

Las Purísimas en León, desde un principio en el siglo XVII, su forma característica de celebrarse fue de convocación, plebiscitariamente, de casa en casa, cada familia la “grita” y sus amistades van a rezarle y a cantarle en grupo; así recorren cada barrio visitando los altares de la Virgen, que a su vez, son también escenografías del arte popular.

La novena de la Virgen empieza el 28 de noviembre y termina el 7 de diciembre, en vísperas de la gran celebración de la Inmaculada. Es tradición que, después de cantarle a la Virgen, repartir los feligreses, gofios, cajetas, naranjas, limones, dulces, caña, pitos de caña, chicha, estampas de la Virgen, etc.

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