México es uno de los paÃses de América que más patrimonios mundiales posee. Esto se debe a su gran diversidad de edificaciones y su importante historia que ha marcado a una nación llena de color, alegrÃa y revoluciones.
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De lo tradicional a lo ecléctico, México presenta una gran cartilla de monumentos para ver. Uno de los patrimonios que no debe dejar de ser visto ante una visita por este maravilloso paÃs, es uno de los edificios más emblemáticos de la Ciudad de México, conocido como el Palacio de Bellas Artes. Con un aire que recuerda a la vieja Europa con gusto a Art Nouveau este edificio representó lo nuevo en su momento, ubicándose junto al Parque de la Alameda.
Inicialmente, este Palacio fue construido con fin de albergar el Teatro Nacional, proyecto realizado por un arquitecto italiano, llamado Adamo Boari. Sus elementos de mayor resonancia se encontraban nucleados dentro de un gran hall de recepción, lugar que albergarÃa a las acaudaladas visitas aristocráticas de la zona, espectantes por entrar a la gran sala de espectáculos. Sus alrededores fueron decorados con techados acristalados, e innumerables detalles que otorgaban a la edificación un aire ceremonial y majestuoso.
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Los años pasaron, y en 1910 el arquitecto abandona el paÃs, debido a la revolución que pondrÃa fin a las armas en México. Los tiempos cambiaron y las ideas arquitectónicas también. Es asà como lo que iba a ser destinado a un importante Teatro, concluyó siendo el Palacio de Bellas Artes, sufriendo un profundo cambio en su interior, bajo un complejo proceso de cambio.