El paso del noroeste, la ruta marítima que conecta el estrecho de Davis y el estrecho de Bering a través del océano Ártico se ha vuelto a abrir este verano por segundo año consecutivo a causa del cambio climático. La conexión entre el océano Atlántico y el océano Pacífico ha sido declarada navegable por el Gobierno canadiense a través de un corredor que permite sortear las masas de hielo que se van desprendiendo.

La posibilidad de tráfico marítimo a gran escala en esta zona podría aavivar la pelea diplomática por dilucidar a quién pertenecen esas aguas, que Canadá reclama como propias y Estados Unidos establece en zona internacional. Al contrario de lo que ocurre en el Polo Sur que forma un continente con la Antártida, el Polo Norte al estar cubierto de agua permite varias posibilidades de repartir las zonas territoriales.

Dinamarca, Noruega y Rusia se reunieron en mayo para negociar un posible reparto que podíra ser muy provechoso para estos países ya que la  ruta comercial por el paso del noroeste ahorraría tiempo y dinero (Por ejemplo 8.600 kilómetros en un viaje Tokio – Hamburgo en barco) y además facilitaría el acceso a enormes yacimientos vírgenes de gas y petróleo. Los expertos en cambio climático y medio ambiente creen que entre los años 2030 y 2050 el ártico estará completamente libre de hielo.

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