Para empezar a amar Nicaragua nada mejor que conocer León, ya que en sus calles y plazas vive la tradición y la historia del país latinoamericano.
Allí, en León, tienen a la “Gigantona con su enano cabezón”, las alfombras de aserrín en la Semana Santa, cientos de procesiones religiosas, y el ilustre legado del Príncipe de Letras Castellanas, el poeta Rubén Darío, que vive en cada calle, en cada casa, parque, iglesia y en el corazón de todos los leones día tras día.
Al pasearse por las coloniales calles de León, el turista se sentirá transportado a la vida cotidiano de esta ciudad nicaragüense en sus diferentes etapas de tiempo; su arquitectura colonial indohispana, le enseñará los orígenes del país y las más arraigadas tradiciones populares.
Además, cada mural, cada monumento en honor a los héroes del país y mártires, le revelarán al visitante el amor y valor revolucionario que identifica a todos los nicaragüenses. Los vecinos sentados en sus salas, y las vivas voces en la calle anunciando deliciosas frutas o dulces que hacen agua la boca.
El deseo del leonés de compartir con quienes visitan la ciudad su cultura, su pasado, sus tradiciones, su quehacer diario y su futuro, lo conocerá en cada sonrisa amable, y en cada apretón de manos del pueblo de Nicaragua.
Así que ya sabe Usted, León, en Nicaragua, puede ser una excelente opción para su próximo viaje de descanso.




